<p style="text-align: justify;"><strong><em>La crisis econ&oacute;mica y la necesidad de dar valor social a la cultura ha favorecido que las instituciones culturales busquen acercarse a nuevos p&uacute;blicos.</em></strong> A ello se suma la cr&iacute;tica de la sobrevaloraci&oacute;n del arte como &ldquo;alta cultura&rdquo;, una tendencia que es duramente criticada en la actualidad, porque se le percibe como una dimensi&oacute;n &ldquo;elitista&rdquo; y como un &ldquo;privilegio para unos cuantos&rdquo;, esto en un momento en el que el arte aparentemente est&aacute; &ldquo;al alcance de todos&rdquo;, m&aacute;s de lo que lo ha estado nunca, a trav&eacute;s de las redes sociales.</p> <p style="text-align: justify;">Con respecto a lo anterior existen muchos puntos de vista. Para Mart&iacute;n Schuster, <strong><em>&ldquo;el problema es creer que lo art&iacute;stico debe ser popular; ah&iacute; ocurre una transformaci&oacute;n, y es posible que deje de haber arte y aparezca el entretenimiento. No es que una cosa le quite valor a la otra, pero son dos experiencias completamente distintas. &iquest;Qu&eacute; es escuchar a Beethoven mientras barro el piso de mi casa? Es la popularizaci&oacute;n de algo elitista, que no est&aacute; mal, pero eso no es lo art&iacute;stico, es un registro est&eacute;tico de otro orden. Lo art&iacute;stico implica una tarea&rdquo;.</em></strong></p> <p style="text-align: justify;">Por su parte Guillermo Solana, director del Museo Thyssen, se&ntilde;ala en relaci&oacute;n a la presencia cultural en las redes sociales: <strong><em>&ldquo;Creo que en las redes sociales entra un p&uacute;blico ya convencido de antemano, pero dudo de que sumen nuevos visitantes. Desde luego, tienen un papel de difusi&oacute;n espectacular y la gente se entera de lo que hacemos. Otra cosa es que se levanten del ordenador y vengan. Creo que pasa como con las manifestaciones: que la gente protesta en Twitter y creen que ya est&aacute; todo hecho&rdquo;</em></strong>.</p> <p style="text-align: justify;">Por su parte, para Boris Groys <strong><em>&ldquo;Internet es un gran tacho de basura, todo lo que all&iacute; se mete tiende a desaparecer (&hellip;) El &uacute;nico tipo de relaci&oacute;n que uno puede establecer con Internet es una relaci&oacute;n narcisista (&hellip;) Habr&iacute;a que tener las mismas expectativas que con un tel&eacute;fono. Y la expectativa tendr&iacute;a que ser poder hablar sin censura. Internet participa de ese mismo sistema. Puedes contar todo</em></strong>&rdquo;.</p> <p style="text-align: justify;">Pero &iquest;<strong><em>qu&eacute; pasa entonces con el arte en la era de las redes sociales, en la era de Facebook, Twitter, WhatsApp?</em></strong> Sucede que la totalidad del espacio social se transform&oacute; en espacio de exhibici&oacute;n y cada quien debe asumir su responsabilidad &eacute;tica, est&eacute;tica y pol&iacute;tica sobre lo que ah&iacute; publica y consume. Como artista, tradicionalmente ten&iacute;as que presentar tu trabajo a un curador o un galerista, y al hacerlo te enfrentabas a un proceso de selecci&oacute;n, ten&iacute;as que presentar tu trabajo a un comit&eacute; de galer&iacute;a por ejemplo. Hoy se puede mostrar todo en redes sociales, no hay selecci&oacute;n, b&aacute;sicamente Internet es un medio de fragmentaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y art&iacute;stico.</p> <p style="text-align: justify;">El dilema para una instituci&oacute;n p&uacute;blica es que no puede otorgar al espectador todo lo que busca, hay limitaciones de todo tipo, como falta de recursos econ&oacute;micos, espacios adecuados y personal calificado. Ante esto, el espacio virtual ofrece una opci&oacute;n interesante. <strong><em>Las redes sociales son una buena herramienta para difundir las colecciones</em></strong>. Yona Friedman se ha preguntado varias veces si es realmente necesario exhibir los objetos de inter&eacute;s dentro de un edificio. Ray Bradbury imagin&oacute; una biblioteca hecha de hombres y mujeres que cada uno sab&iacute;a un libro entero de memoria: la comunidad es la biblioteca. Ahora es posible que cada persona se convirtiera en un productor cultural publicando a trav&eacute;s de las redes sociales fotograf&iacute;a, pintura, m&uacute;sica, videos&hellip;</p> <p style="text-align: justify;">Pero tambi&eacute;n hay que pensar que internet no basta, hay que dar preferencia al encuentro con las obras y los artistas. Trabajar sobre una propuesta integral que atienda las necesidades sociales. Hay que dar instrumentos para que los p&uacute;blicos se acerquen al arte de manera razonada. La &ldquo;alta cultura&rdquo; no es el objetivo que se deba seguir de manera prioritaria, pero hay que insistir en la capacidad cognitiva del arte y su posibilidad de transformaci&oacute;n, y brindar los instrumentos para que los p&uacute;blicos puedan ser part&iacute;cipes de algo que est&aacute; poderosamente cargado de sentido. Los espacios culturales pervivir&aacute;n en la medida que generen movilidad y v&iacute;nculos, en la medida que sean espacios de comuni&oacute;n para la sociedad.</p> <p style="text-align: justify;">Fuente:diariodexalapa</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>