¿Hacia dónde va el periodismo? Por Irma Ribbon

<p>El hombre no solamente tiene conciencia del mundo y de la vida, sino tambi&eacute;n de su propia conciencia. Escribimos para comunicar pensamientos y sentimientos, y pensamos o reflexionamos acerca de lo que otros o nosotros mismos expresamos.</p> <p>La crisis econ&oacute;mica, sumada a la crisis del modelo de negocio del papel, da&ntilde;aron primero la independencia de los medios y despu&eacute;s su credibilidad. Los te&oacute;ricos hablan siempre de los a&ntilde;os del &ldquo;binomio virtuoso&rdquo;, esa &eacute;poca, previa a internet, en la que la prensa era un negocio rentable y al tiempo cumpl&iacute;a con su funci&oacute;n de servicio p&uacute;blico. Fue un modelo imperfecto pero eficaz. Con su ca&iacute;da, los periodistas descubrimos que una cosa iba ligada a la otra: que solo la solvencia econ&oacute;mica permit&iacute;a la independencia editorial. Y cuando las p&eacute;rdidas entraron por la puerta, la libertad de la prensa salt&oacute; por la ventana.</p> <p>El periodismo est&aacute; acosado por una crisis de rentabilidad e independencia. Pero este no es el &uacute;nico de sus problemas. <em><span style="background-color:#f1c40f;">El periodismo en Internet tambi&eacute;n paga algo que antes ya sufri&oacute; la televisi&oacute;n: la mezcla de informaci&oacute;n con entretenimiento en la b&uacute;squeda de audiencias a cualquier precio, aunque el precio a pagar sea la verdad. La prensa ha perdido el monopolio de la opini&oacute;n p&uacute;blica y ya no marca el debate social, ahora solo persigue la conversaci&oacute;n en las redes. &iquest;Qui&eacute;n impone la agenda? Un d&iacute;a son los poderes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. Al otro, la frivolidad del &uacute;ltimo trending topic.</span></em></p> <p>La crisis de la prensa a&uacute;n no est&aacute; resuelta. Mientras las grandes redacciones desfallecen, a pesar del enorme talento period&iacute;stico que a&uacute;n atesoran, los nuevos medios seguir&aacute;n lejos de poder ocupar el lugar que dejaron porque faltan los recursos. Imaginamos el cambio en el ecosistema de medios como si fuera la historia de la evoluci&oacute;n a c&aacute;mara r&aacute;pida: mueren los dinosaurios del papel, nacen los mam&iacute;feros de internet y el mundo sigue girando. Pero el riesgo real es que, en ausencia de una prensa potente e independiente, el ecosistema de la democracia se deteriore de forma irremediable: que los viejos medios no puedan revertir su decadencia y reinventarse de dinosaurios a p&aacute;jaros, mientras que los nuevos tampoco lograr&aacute;n superar el tama&ntilde;o de peque&ntilde;as ardillas. Y que en esa transformaci&oacute;n inconclusa quienes pierdan sean todos los ciudadanos: todos aquellos que necesitan una prensa independiente, aunque no lo sepan, aunque ni siquiera se interesen en leerla y, menos a&uacute;n, se molesten en pagar por ella.</p>