<p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 17px; padding: 0px; font-size: 13px; direction: ltr; font-family: 'Droid Sans', Oswald, 'Helvetica Neue', Helvetica, Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 19.5px; text-align: justify;"><strong>Un recuento de la actividad criminal de los exgobernadores en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no solo dar&iacute;a para decenas de procesos judiciales, sino tambi&eacute;n ser&iacute;a un excelente motivo para la cr&oacute;nica literaria. La alternancia en M&eacute;xico no termin&oacute; con la corrupci&oacute;n de los gobernadores acaso la diversific&oacute;. Estos dictadorzuelos regionales han sido comparados con los virreyes de la corona espa&ntilde;ola que lejos del control f&eacute;rreo del rey, hac&iacute;an y deshac&iacute;an a su antojo en una versi&oacute;n del poder como licencia para el despojo. Legendarios por criminales, son los gobernadores hist&oacute;ricos del PRI</strong> como Gonzalo N. Santos en San Luis Potos&iacute; o Maximino &Aacute;vila Camacho en Puebla, quienes no solo dispon&iacute;an a voluntad del erario sino de la vida o la muerte de las personas, en especial la de sus enemigos pol&iacute;ticos. Esa era la norma del sistema porque estos personajes segu&iacute;an el modelo del presidente. El control f&eacute;rreo de los medios y la informaci&oacute;n dejaban solo para los historiadores el recuento de sus tropel&iacute;as. Pero la &eacute;poca en que las ca&iacute;das de gobernadores eran dictadas desde la presidencia, obedecidas disciplinadamente en los estados y presentadas como transiciones ordenadas ante la opini&oacute;n p&uacute;blica, terminaron con la detenci&oacute;n, proceso y extradici&oacute;n de Mario Villanueva Madrid del PRI Gobernador de Quintana Roo (1993 &ndash; 1999) quien desde el 2010 purga una condena por narcotr&aacute;fico y crimen organizado. A Villanueva Madrid le han seguido en la &uacute;ltima d&eacute;cada una amplia lista de pol&iacute;ticos de todos los partidos lo que confirma nuestra afirmaci&oacute;n sobre la existencia de un pacto de impunidad que unifica a la clase pol&iacute;tica mexicana. De la misma manera una tarea pendiente es hacer el mismo recuento de los presidentes municipales corruptos lo que quiz&aacute; nos llevar&iacute;a a&ntilde;os. Menos esfuerzo ser&iacute;a hacer una lista de los honestos, bastar&iacute;a con los dedos de una mano y yo creo sobrar&iacute;an varios.</p> <p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 17px; padding: 0px; font-size: 13px; direction: ltr; font-family: 'Droid Sans', Oswald, 'Helvetica Neue', Helvetica, Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 19.5px; text-align: justify;">El problema radica en que el actual modelo a seguir para los pol&iacute;ticos mexicanos tiene como caracter&iacute;sticas principales, la creencia que los cargos de representaci&oacute;n popular son en realidad patrimonio propio, presentan una ausencia total de principios tales como conflicto de intereses o rendici&oacute;n de cuentas y tienen la convicci&oacute;n en que la medida de todo pol&iacute;tico es el dinero. Contra lo que pensamos millones de mexicanas y mexicanos, para ellos el modelo corrupto es un modelo exitoso dado que el m&aacute;s acabado ejemplo del ideal de pol&iacute;tico ocupa actualmente el m&aacute;s alto cargo del pa&iacute;s.</p>

<p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 17px; padding: 0px; font-size: 13px; direction: ltr; font-family: 'Droid Sans', Oswald, 'Helvetica Neue', Helvetica, Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 19.5px; text-align: justify;">Un recuento de la actividad criminal de los exgobernadores en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no solo dar&iacute;a para decenas de procesos judiciales, sino tambi&eacute;n ser&iacute;a un excelente motivo para la cr&oacute;nica literaria. La alternancia en M&eacute;xico no termin&oacute; con la corrupci&oacute;n de los gobernadores acaso la diversific&oacute;. Estos dictadorzuelos regionales han sido comparados con los virreyes de la corona espa&ntilde;ola que lejos del control f&eacute;rreo del rey, hac&iacute;an y deshac&iacute;an a su antojo en una versi&oacute;n del poder como licencia para el despojo. Legendarios por criminales, son los gobernadores hist&oacute;ricos del PRI como Gonzalo N. Santos en San Luis Potos&iacute; o Maximino &Aacute;vila Camacho en Puebla, quienes no solo dispon&iacute;an a voluntad del erario sino de la vida o la muerte de las personas, en especial la de sus enemigos pol&iacute;ticos. Esa era la norma del sistema porque estos personajes segu&iacute;an el modelo del presidente. El control f&eacute;rreo de los medios y la informaci&oacute;n dejaban solo para los historiadores el recuento de sus tropel&iacute;as. Pero la &eacute;poca en que las ca&iacute;das de gobernadores eran dictadas desde la presidencia, obedecidas disciplinadamente en los estados y presentadas como transiciones ordenadas ante la opini&oacute;n p&uacute;blica, terminaron con la detenci&oacute;n, proceso y extradici&oacute;n de Mario Villanueva Madrid del PRI Gobernador de Quintana Roo (1993 &ndash; 1999) quien desde el 2010 purga una condena por narcotr&aacute;fico y crimen organizado. A Villanueva Madrid le han seguido en la &uacute;ltima d&eacute;cada una amplia lista de pol&iacute;ticos de todos los partidos lo que confirma nuestra afirmaci&oacute;n sobre la existencia de un pacto de impunidad que unifica a la clase pol&iacute;tica mexicana. De la misma manera una tarea pendiente es hacer el mismo recuento de los presidentes municipales corruptos lo que quiz&aacute; nos llevar&iacute;a a&ntilde;os. Menos esfuerzo ser&iacute;a hacer una lista de los honestos, bastar&iacute;a con los dedos de una mano y yo creo sobrar&iacute;an varios.</p> <p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 17px; padding: 0px; font-size: 13px; direction: ltr; font-family: 'Droid Sans', Oswald, 'Helvetica Neue', Helvetica, Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 19.5px; text-align: justify;">El problema radica en que el actual modelo a seguir para los pol&iacute;ticos mexicanos tiene como caracter&iacute;sticas principales, la creencia que los cargos de representaci&oacute;n popular son en realidad patrimonio propio, presentan una ausencia total de principios tales como conflicto de intereses o rendici&oacute;n de cuentas y tienen la convicci&oacute;n en que la medida de todo pol&iacute;tico es el dinero. Contra lo que pensamos millones de mexicanas y mexicanos, para ellos el modelo corrupto es un modelo exitoso dado que el m&aacute;s acabado ejemplo del ideal de pol&iacute;tico ocupa actualmente el m&aacute;s alto cargo del pa&iacute;s.</p>