<p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"><strong><span style="font-size: 16.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">La combusti&oacute;n espont&aacute;nea</span></strong></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">Imag&iacute;nese usted sentado en el trono de Dios, es decir, en la taza del ba&ntilde;o, leyendo las notas del d&iacute;a y de pronto verse convertido en una antorcha humana. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">La combusti&oacute;n espont&aacute;nea es uno de los temas que reh&uacute;ye la ciencia, al igual que el estudio de la energ&iacute;a que se genera en el juego de la <em>ouija</em> (de la que hablar&eacute; en mi pr&oacute;ximo art&iacute;culo). En ambos casos los cient&iacute;ficos se encuentran con un problema may&uacute;sculo: los fen&oacute;menos que ser&iacute;an objetos de estudio no se pueden reproducir en el laboratorio. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">Al parecer muchos de los casos en que una persona se incendia sin que haya una fuente externa se han dado en la soledad m&aacute;s absoluta. Y es habitual que de las v&iacute;ctimas queden s&oacute;lo las extremidades sin consumir; a veces s&oacute;lo una pierna o un pie. El resto del cuerpo se ha reducido a cenizas y las cosas de alrededor, por m&aacute;s inflamables que sean, quedan intactas. Si el piso es inflamable, s&oacute;lo se consume la parte que soportaba a la v&iacute;ctima. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">Dado que no ha habido testigos del fen&oacute;meno que nos ocupa (me refiero al proceso completo, pues hay quienes afirman haber visto el comienzo del fuego y haber contribuido a apagarlo), se ha querido clasificar a la combusti&oacute;n espont&aacute;nea como un mito y se buscan las causas de las llamas en hechos que pueden entrar en el terreno de lo l&oacute;gico. As&iacute; los cient&iacute;ficos se esfuerzan por hacernos creer que ya todo en este mundo est&aacute; ordenado, clasificado y explicado, y que no hay lugar para lo paranormal o extraordinario. </span></p> <p class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">En el siglo dieciocho en Europa se dec&iacute;a que los casos de incineraci&oacute;n s&uacute;bita se deb&iacute;an al consumo del alcohol, y resulta evidente que las autoridades deseaban con esto lograr que disminuyera el alcoholismo. En realidad esa teor&iacute;a no espant&oacute;&nbsp;</span><strong><span style="font-size: 16.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">&nbsp;</span></strong><span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;">gran cosa a los bebedores habituales y, por supuesto, no hizo mella alguna en quienes beb&iacute;an por enfermedad, es decir, que sufr&iacute;an la obsesi&oacute;n y compulsi&oacute;n por el alcohol.</span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">Fue hasta el sigl</span><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">o diecinueve que apareci&oacute; un tratado sobre el fen&oacute;meno: <em>The Philosophical Transactions of the Royal Society of London, from Their Commencement in 1665 to the Year 1800</em> (Las actas filos&oacute;ficas de la Real Sociedad de Londres, desde su inicio en 1665 hasta el a&ntilde;o 1800), de Paul Rolli, donde se mencionaba que el alcohol se combinaba con procesos estomacales y diferentes sustancias org&aacute;nicas para hacer que el cuerpo se prendiera en llamas.</span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">Pero quedaba sin explicaci&oacute;n por qu&eacute; s&oacute;lo el cuerpo se incineraba hasta quedar reducido a cenizas, mientras los objetos cercanos y algunas extremidades quedaban intactos. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">La ciencia expuso ya en el siglo veinte la teor&iacute;a del efecto mecha: dado que el cuerpo humano tiene grasa (y muchas de las v&iacute;ctimas ten&iacute;an bastante, pues padec&iacute;an de obesidad), si est&aacute; cubierto de una tela sint&eacute;tica puede incinerarse f&aacute;cilmente en contacto con una fuente de calor externa. La grasa corporal hace que la ropa arda mejor y por m&aacute;s tiempo. Los defensores de esta teor&iacute;a suponen que la fuente del fuego, por ejemplo, un cigarrillo, desaparece junto con las avivadas llamas. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">El que los huesos se pulvericen se trata de explicar por la edad de las v&iacute;ctimas, generalmente ancianos con problemas de osteoporosis. Los huesos porosos, dicen los expertos, se destruyen m&aacute;s con el fuego que los huesos sanos. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">Todo lo anterior de parte de los cient&iacute;ficos suena a tomadura de pelo, ya que lo fundamental sigue sin respuesta. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">Empecemos por el final: los huesos porosos resultan m&aacute;s da&ntilde;ados por el fuego, en efecto, pero no hay evidencia de que todas las v&iacute;ctimas padecieran de osteoporosis ni se ha establecido cu&aacute;nto tiempo se requiere a fuego alto para que inclusos esos huesos da&ntilde;ados queden pulverizados. Ni siquiera en los crematorios, tras m&aacute;s de dos horas de incineraci&oacute;n a mil grados cent&iacute;grados, se consigue convertir en polvo los huesos, por lo cual &eacute;stos deben meterse a un aparato que los tritura.</span></p> <p><span style="font-size: 12pt; line-height: 150%;">Gran cosa a los bebedores habituales y, por supuesto, no hizo mella alguna en quienes beb&iacute;an por enfermedad, es decir, que sufr&iacute;an la obsesi&oacute;n y compulsi&oacute;n por el alcohol. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif;">Fue hasta el sigl</span><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">o diecinueve que apareci&oacute; un tratado sobre el fen&oacute;meno: <em>The Philosophical Transactions of the Royal Society of London, from Their Commencement in 1665 to the Year 1800</em> (Las actas filos&oacute;ficas de la Real Sociedad de Londres, desde su inicio en 1665 hasta el a&ntilde;o 1800), de Paul Rolli, donde se mencionaba que el alcohol se combinaba con procesos estomacales y diferentes sustancias org&aacute;nicas para hacer que el cuerpo se prendiera en llamas.</span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">Pero quedaba sin explicaci&oacute;n por qu&eacute; s&oacute;lo el cuerpo se incineraba hasta quedar reducido a cenizas, mientras los objetos cercanos y algunas extremidades quedaban intactos. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">La ciencia expuso ya en el siglo veinte la teor&iacute;a del efecto mecha: dado que el cuerpo humano tiene grasa (y muchas de las v&iacute;ctimas ten&iacute;an bastante, pues padec&iacute;an de obesidad), si est&aacute; cubierto de una tela sint&eacute;tica puede incinerarse f&aacute;cilmente en contacto con una fuente de calor externa. La grasa corporal hace que la ropa arda mejor y por m&aacute;s tiempo. Los defensores de esta teor&iacute;a suponen que la fuente del fuego, por ejemplo, un cigarrillo, desaparece junto con las avivadas llamas. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">El que los huesos se pulvericen se trata de explicar por la edad de las v&iacute;ctimas, generalmente ancianos con problemas de osteoporosis. Los huesos porosos, dicen los expertos, se destruyen m&aacute;s con el fuego que los huesos sanos. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">Todo lo anterior de parte de los cient&iacute;ficos suena a tomadura de pelo, ya que lo fundamental sigue sin respuesta. </span></p> <p><span style="font-size: 12.0pt; line-height: 150%; font-family: 'Arial',sans-serif; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: minor-latin; mso-fareast-language: EN-US;">Empecemos por el final: los huesos porosos resultan m&aacute;s da&ntilde;ados por el fuego, en efecto, pero no hay evidencia de que todas las v&iacute;ctimas padecieran de osteoporosis ni se ha establecido cu&aacute;nto tiempo se requiere a fuego alto para que inclusos esos huesos da&ntilde;ados queden pulverizados. Ni siquiera en los crematorios, tras m&aacute;s de dos horas de incineraci&oacute;n a mil grados cent&iacute;grados, se consigue convertir en polvo los huesos, por lo cual &eacute;stos deben meterse a un aparato que los tritura. </span></p> <p>&nbsp;</p>