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Presumida:pueblo donde cocina maya detiene viajeros
José María Morelos, Quintana Roo.- Bajo la sombra protectora de sus legendarios árboles y al pie de la carretera, un pequeño poblado de José María Morelos ha logrado cautivar el paladar de miles de viajeros. En La Presumida, los antojitos regionales no solo alimentan el cuerpo, sino que resguardan la memoria viva de la gastronomía maya
Hay lugares que enamoran al viajero a primera vista. La Presumida, un pueblo de no más de dos mil habitantes se ha colocado en el mapa peninsular gracias a un parque bendecido por sus legendarios árboles que regalan una sombra extraordinaria.
Aquí, el olfato y el gusto sucumben inevitablemente ante una fila de cocineras que ofrecen bocadillos con el auténtico sello de la región. Pero esta historia comenzó a forjarse hace más de dos décadas, de la mano de una pionera que hoy vive en la memoria del poblado.
Esto lo inició una señora que se llama doña Rosa, hasta donde yo recuerdo, doña Rosa Tah es la que lo empezó. Allá en la esquina del Zapote ella hizo su tingladito, de allá se agregaron otras personas, la última en agregarse a este grupo, es su servidora.
Salbutes de relleno negro, de huevo o de queso. Panuchos elaborados bajo los más estrictos cánones de la cocina tradicional; todo con la garantía de un producto fresco, hecho al momento.
Todo es casero, todo se hace y se vende el mismo día y lo que no se vende pues… no se puede recalentar como otro tipo de antojitos, esto no se puede.
El paradero de autobuses de La Presumida se ha convertido en un punto icónico donde los viajeros satisfacen el hambre del estómago y el alma. Por ello, para sus protagonistas, pensar en retirar el comercio ambulante del parque significaría un auténtico suicidio comunitario.
Hay gente que, desde el carro nos pregunta: ¿Qué vendes? Le decimos qué vendemos… pero, estando en un lugar fijo y fuera de la avenida perdería mucho la vista y esto es lo que le da vista al pueblo. Mucha gente que viene de Playa, de Cancún, de Chetumal, de Mérida, de Campeche, ya sabe que en Presumida se puede bajar a desayunar.
Lejos de pensar en la reubicación, quienes a diario acuden al parque a compartir su herencia gastronómica apuestan por la mejora del espacio para brindar mayor confort a los visitantes.
Lo ampliamos lo que nos corresponde, podemos corrernos y poner unas mesitas para que pueda comer mejor la gente, o sea, atenderlo mejor, en un futuro, qué será… poner unos “tinglados”.
Cualquiera que sea su destino, al cruzar por La Presumida, tómese el tiempo de vivir la experiencia de comer en un rincón improvisado que guarda, con celo y orgullo, las recetas ancestrales del pueblo maya.