Sáb. 29 Ago. 2026

CAMBIOS EN PARADEROS GENERAN INCONFORMIDAD EN TULUM

Viernes, 28 de Agosto de 2026

Tulum, Quintana Roo.- La reorganización de los paraderos sobre la carretera federal 307 abrió una nueva inconformidad entre transportistas, luego de que dos bahías donde dejaron de subir pasajeros las unidades de la ruta Tulum–Playa del Carmen podrían ser utilizadas ahora por colectivos del servicio local. La situación ha generado cuestionamientos sobre los criterios para asignar estos espacios y el impacto que los cambios tienen para los usuarios.

Moisés Pool Quijano, secretario general de la UNTRAC sección 2 en Tulum, señaló que los puntos en discusión se encuentran frente a la pollería El Bronco y en las inmediaciones de la avenida Satélite. Explicó que los transportistas aceptaron dejar de realizar ascensos en estas bahías como parte de las medidas para disminuir el congestionamiento vial, pero manifestó su desacuerdo ante la posibilidad de que posteriormente sean destinadas a unidades del sindicato Tiburones del Caribe.
El dirigente consideró que cualquier modificación en la operación de los paraderos debe ser acordada entre las organizaciones involucradas y las autoridades municipales. Por ello, solicitó la intervención del Ayuntamiento y de la Dirección de Transporte para revisar la medida y evitar, dijo, que se adopten decisiones que puedan favorecer exclusivamente a una agrupación.
Además del desacuerdo entre transportistas, Pool Quijano señaló que la reorganización estaría generando complicaciones para los pasajeros. Afirmó que algunos usuarios deben caminar más de un kilómetro para llegar a los puntos donde actualmente pueden abordar las unidades de la ruta hacia Playa del Carmen, principalmente en las inmediaciones de Farmacias Similares y una tienda de autoservicio.
Ante este escenario, la UNTRAC mantiene comunicación con transportistas de Playa del Carmen y otras secciones de la organización para dar seguimiento a los cambios en los paraderos y la operación de la nueva terminal. Pool Quijano planteó la necesidad de establecer una mesa de diálogo entre autoridades y sindicatos para definir reglas sobre el uso de las bahías y evitar que las diferencias entre agrupaciones repercutan en el servicio que recibe la población.