Cancún, Quintana Roo.- La Diócesis Cancún-Chetumal se prepara para recibir a miles de fieles y turistas en esta Semana Santa, con actividades que promueven la reflexión y el encuentro espiritual. Desde el tradicional Viacrucis en Playa Delfines hasta las misas diarias en las iglesias locales, se espera una notable afluencia de personas que buscan vivir una experiencia religiosa única. Monseñor Pedro Pablo Elizondo destacó que, tras la pandemia, ha habido un aumento significativo en la participación de la comunidad, especialmente en eventos como el Domingo de Ramos y el Sábado Santo.
El Viacrucis en Playa Delfines, que este año celebra su duodécima edición, es uno de los eventos más emblemáticos de la temporada. Este escenario natural, con el mar y la arena como fondo, ha sido testigo de conversiones y momentos de profunda reflexión, como el caso de una joven que, al ver la representación de Cristo, se arrodilló y experimentó un cambio espiritual. Este tipo de testimonios, según Elizondo, es lo que realmente define el impacto de estas celebraciones.
Además, la Diócesis sigue fortaleciendo el turismo religioso en la región. La Desatadora de Nudos, un espacio dedicado a la meditación y retiros espirituales, ha experimentado un crecimiento constante, y se están llevando a cabo importantes proyectos de infraestructura, como la construcción de un hotel para retiros y un nuevo edificio para la catedral. Estos avances buscan ofrecer un espacio adecuado para aquellos que desean vivir una experiencia espiritual más profunda.
Con el fin de ofrecer una experiencia completa, la Diócesis también está trabajando en actividades de alcance social, como la visita a personas en reclusión y a aquellos en situación de vulnerabilidad. En un año marcado como el "Año de la Esperanza", Monseñor Elizondo destacó la importancia de llegar a quienes más lo necesitan, subrayando que la Semana Santa es una oportunidad no solo para fortalecer la fe, sino también para mostrar solidaridad con los más marginados.
Víctor Salazar