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Llantas usadas, un riesgo ambiental que aumenta con las lluvias en Quintana Roo
Cancún, Quintana Roo.- Las llantas usadas se han convertido en un problema ambiental que mantiene en alerta a las autoridades de Quintana Roo, debido a que su abandono en calles, terrenos baldíos y otros espacios representa un riesgo para el medio ambiente.
Durante la temporada de lluvias, estos residuos pueden acumular agua y convertirse en criaderos de mosquitos, además de representar un riesgo adicional en caso de incendios, debido a las características del material con el que están fabricados.
El procurador de Protección al Ambiente de Quintana Roo, Alonso Fernández Lemmen Meyer, informó que la autoridad mantiene operativos de supervisión en llanteras, supermercados, tiendas y otros establecimientos que comercializan neumáticos, con el objetivo de verificar que cumplan con la llamada responsabilidad extendida.
Explicó que una llanta no desaparece simplemente cuando termina su vida útil, ya que su acopio y disposición final requieren de mecanismos específicos. Por ello, los establecimientos que comercializan estos productos deben contar con sistemas que permitan recibir nuevamente los neumáticos cuando dejan de ser utilizados.
La Procuraduría de Protección al Ambiente también verifica que los negocios no se limiten a mantener sus trámites en proceso, sino que realmente cuenten con mecanismos de acopio para evitar que las llantas terminen abandonadas en espacios públicos o terrenos baldíos.
Estos establecimientos deben presentar sus planes de manejo ante la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente para su revisión y autorización, con el propósito de establecer mecanismos adecuados para la recepción y disposición de los neumáticos.
Aunque hasta el momento no existe un conteo oficial sobre el número de llantas abandonadas en Cancún, la autoridad reconoce que se trata de una problemática que persiste y que puede agravarse durante la temporada de lluvias.
Por ello, el llamado es a evitar que calles, terrenos baldíos y zonas públicas sean utilizadas como puntos de disposición de neumáticos, ya que una llanta abandonada puede convertirse en un foco de contaminación y favorecer la proliferación de mosquitos al acumular agua.