Mar. 22 Sep. 2026

Negocio verde que no es negocio en JMM por SAT

Martes, 22 de Septiembre de 2026

José María Morelos, Quintana Roo.- Aunque la venta de bonos de carbono se consolida como una alternativa sostenible para proteger la selva, los productores enfrentan un “detalle” inesperado: la alta carga fiscal. Ejidos como Candelaria II se comprometen a cuidar sus bosques por un siglo, pero lamentan que casi la mitad de los ingresos se vayan en el pago de impuestos

Una de las formas sostenibles de aprovechamiento de los recursos naturales, es la “Venta de Bonos de Carbono”, actividad en la que cada vez más ejidos de José María Morelos se integran. El ejido Candelaria II, por ejemplo, está próximo a renovar su compromiso para cuidar y preservar un importante polígono de selva por un periodo de cien años.

Es un compromiso que hacemos con las empresas que nos compran, porque lo que nos compran en realidad, es madera, es el carbono que capturan las maderas, pero, lo chiste de esto, que la madera no se lo llevan, por eso se le dicen créditos y esa madera nos comprometemos para cuidarlo en los próximos cien años.

Si bien los bonos de carbono representan una alternativa ambiental emergente en las zonas rurales, la otra cara de la moneda es su baja rentabilidad para los comuneros, debido a que casi el 50 por ciento de los recursos que perciben se destinan al pago de impuestos ante el SAT.

Si tú le vendes a una empresa mexicana de esos, tú tienes que pagar los impuestos, más el ISR de eso, son 48 por ciento; del total de recursos que recibimos va para el SAT, entonces, ya no, tampoco lo vemos como muy… un proyecto bien como negocio.

Luciano Serralta, comunero de Candelaria II, detalló que,entre las obligaciones fiscales y los gastos operativos, el beneficio neto para los ejidatarios es muy reducido; sobre todo porque mantener a salvo estas zonas comprometidas exige extenuantes jornadas de limpieza y apertura de brechas cortafuego para prevenir incendios forestales.